Revista El Jabalí Número 17 .:. contenido

POESÍA PERUANA

RICARDO PEÑA BARRENECHEA

Berrenechea nació en Lima en 1896 y falleció en 1939. Publicó en vida pocos poemarios, y todos de tiraje reducido: Floración (1924); Eclipse de una tarde gongorina y Burla de don Luis de Góngora (1932); Discurso de los amantes que vuelven (1934) y Romancero de las sierras (1938). La mayor parte de su obra permaneció inédita.

La Pontificia Universidad Católica del Perú, luego de años de paciente trabajo, recopiló su obra completa. El trabajo, presentado en dos impecables volúmenes, lleva prólogo y notas de Ricardo Silva-Santisteban, quien también estuvo a cargo de la edición.

Éste poeta y traductor de incansable y valiosa labor afirma en el prólogo que: “poeta de transición y de búsqueda, la obra de Ricardo Peña viene a llenar el gran vacío que se abre entre la obra de su inmediato predecesor en el tiempo, César Vallejo, y los poetas vanguardistas coetáneos suyos, así como de aquellos más jóvenes que florecieron desde fines de la década de los años veinte. No es difícil emparentar la obra poética de Ricardo Peña a intentos como los de su hermano Enrique Peña, Carlos Oquendo de Amat, Xavier Abril, Martín Adán y Emilio Adolfo Westphalen, bien que la obra de Ricardo Peña se caracterice por no haber intentado un ingreso más agresivo a la vanguardia y pueda parecer, por momentos y comparada con la de los otros poetas mencionados, una tentativa dentro de lo tradicional, aunque en realidad esto no sea cierto, si vemos cómo, en la década del 20 y cuando Peña se liberaba del sonsonete modernista con un verso más desnudo, la “poesía oficial” del momento, no se desprendí de esta escuela ya desgastada. Por su inspirada gracia poética, su intenso lirismo, su fina musicalidad, su ensueño y su sensibilidad, en que se dan cita la tradición y la modernidad, la poesía de Ricardo Berrenechea se desarrolló a menudo de una manera ejemplar que la hace tan valiosa y, por sus logros, única en el momento de su desarrollo en nuestra tradición poética contemporánea y como el gran preludio que anunciaba su vanguardia”.

Martín Adán dijo que “Ricardo Peña es, en nuestra literatura, una figura ejemplar, así por austera y generosa. Su poesía, que nunca se apartó de estrechos caminos de perfección, mantuvo en su largo discurso, sin decaimiento y si apuro, la ternura de la primera despedida y la esperanza de la llegada gozosa”.

 

Ortofónica

Carrousel de las horas manubrios de los vientos

cada pájaro lleva un micro en la garganta

en las playas la luna canturrea en brazos de las olas

¡en toda rosa asoman los ojos de una niña!

hay un castillo de luceros en la noche ortofónica

¡con qué alegría bajan las estrellas al mar

con los senos colmados y sus blusas de marineros!

¡es hora en que los barcos levantan sus carpas de banderas

y los pájaros beben el himen de las rosas!

EN LAS CUMBRES LOS GALLOS SINFONIZAN

LA POLONESA DE LA AURORA

(de La Sierra, nª 13-14, Lima, 1928)


Afiches

I

Las fruteras del barrio van barriendo las calles

con sus largas polleras de colores

dos enormes canastas con naranjas

decoran sus caderas

con frutillas de sol

y ciruelas del diablo

de cuclillas en las esquinas

esparcen sobre sus ponchos de ternura

todas sus mercancías

d
e
corales

y se sacan los pechos

-grandes ríos de sol afluentes del MANTARO-

para criar los frutos que llevan amarrados

a la espalda

como anchas montañas.

II

Portales - alegría de globos y matracas

un sol cascabelero como un golfillo

zambúllese en la pila de la plaza

en los bancos sentados

disienten los borrachos con los pájaros

y los perros de instintos donjuanescos

se meten por todos los rincones

husmeando las pantorrillas de las chicas

¡Los granujas alegres

nos asaltan los ojos ...

-¡picaflores del sol de las mañanas

monaguillos que lucen sus matracas!

las vitrinas

revientan sus amapolas de cristales

sobre los miserables que andan tras las migajas

del atardecer

y el deseo se va prendido

de los ojos de las golfas

-¡los mejores afiches luminosos!

VIEJOS PORTALES - BAZAR DE TODAS LAS RAZAS

BURDEL DE NIÑAS BIEN Y HOGAR DE MERETRICES.

[En Boletín Titikaka N° XXVI. Puna, enero de 1929.]

Iván, el ciclista

¡lván! ... ¡lvánL .. ¡lván!... joven ciclista americano turista y gentleman ...

¡Profesor de gimnasia

del África te has traído el color y la línea del Asia!

Acróbata del gozo

lucífero arribista

fuiste el único ciclista

que descubriera el Paraíso-azul-marino-neblinoso.

Con tus decoraciones sobre el pecho

te pareces a un príncipe alemán:

la cabeza revestida de afrecho,

¡galán...galán...galán...!

Las niñas de veinte años que se asoman al circo

sus pezones maduros como dos caramelos

a chupar te los dan ...

¡lván ... !

las cocotas

-desnudas en las plazas, desnudas en los bares­-

con tu sensualidad a pleno sol se están ...

SEÑOR ORANGUTAN:

sorprendedor del sueño de los pájaros

con el sexo despierto como una espada limpia entre las manos

del Capitán Grant.


[En La Revista Semanal N° 134. Lima, 27 de marzo de 1930.]